Resumen :
Este trabajo analiza la posible aportación de la inteligencia emocional como complemento teórico en la intervención con hombres condenados por delitos relacionados con la violencia de género. A partir de una revisión narrativa de literatura académica, estudios empíricos, marcos legales y documentos institucionales, se examinan los déficits emocionales más frecuentes en esta población y su relación con la conducta violenta. La evidencia consultada señala dificultades en la identificación de emociones, la regulación emocional, la empatía y el manejo de la impulsividad, factores que pueden influir en la aparición o mantenimiento de la violencia en contextos de pareja. El estudio revisa también los modelos actuales de intervención, que se centran principalmente en componentes cognitivos y conductuales, detectándose una menor presencia de contenidos orientados al trabajo emocional profundo. A partir de este análisis, se propone un marco teórico complementario que incorpora la inteligencia emocional como un eje adicional, no sustitutivo, dentro de los programas ya existentes. Este enfoque pretende aportar herramientas que ayuden a mejorar la comprensión interna de los participantes, favorecer la autorregulación y promover formas más adaptativas de afrontar el conflicto. El trabajo reconoce sus limitaciones, especialmente por la falta de estudios empíricos que relacionen directamente la inteligencia emocional con la eficacia de los programas para agresores. No obstante, se destaca que esta línea constituye una vía prometedora para futuras investigaciones y un posible refuerzo para la reeducación y la prevención de la reincidencia.
This study explores the potential contribution of emotional intelligence as a theoretical complement in interventions with men convicted of gender‑based violence offences. Through a narrative review of academic literature, empirical studies, legal frameworks and institutional documents, it examines the most common emotional difficulties in this population and their connection to violent behavior. Evidence indicates recurring challenges in emotion identification, emotional regulation, empathy and impulse management, all of which may influence the emergence or persistence of intimate partner violence. The review also analyses current intervention models, which primarily focus on cognitive and behavioral components, while the emotional dimension tends to receive less structured attention. Based on this analysis, the study proposes a complementary theoretical framework that integrates emotional intelligence as an additional, non‑substitutive axis within existing programmes. This approach aims to strengthen participants’ internal understanding, promote self‑regulation and encourage more adaptive ways of dealing with conflict. The work acknowledges its limitations, particularly the scarcity of empirical studies directly linking emotional intelligence to programme effectiveness among offenders. However, it highlights the promising nature of this line of inquiry and its potential role in enhancing rehabilitation efforts and reducing recidivism.
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