Abstract:
La migraña representa un desafío de salud global debido a la incapacidad que genera, siendo el estrés el factor desencadenante más reportado por los pacientes. El objetivo de esta revisión sistemática es determinar la eficacia de las intervenciones psicológicas dirigidas a reducir el estrés en comparación con los tratamientos farmacológicos, analizando su impacto en la frecuencia de las crisis y la calidad de vida. En este contexto, tras el análisis de 30 estudios incluidos, los resultados indican una mejora significativa en la discapacidad funcional y el bienestar general de los pacientes. Destacan técnicas como el mindfulness, el biofeedback y la terapia cognitivo-conductual, que han permitido que los pacientes dependan mucho menos de los analgésicos, registrándose reducciones de hasta un 65% en el consumo de fármacos. La evidencia sugiere que la aceptación del dolor, el aumento de la autoeficacia y la reducción del catastrofismo son mecanismos clave para recuperar la funcionalidad diaria, incluso cuando la frecuencia de las crisis no disminuye drásticamente. En conclusión, integrar el cuidado de la salud mental como opción preventiva, resulta una opción eficaz para disminuir la carga total de la enfermedad y la dependencia farmacológica.
Migraine represents a global health challenge due to the disability it causes, with stress being the most frequently reported trigger by patients. The aim of this systematic review is to determine the efficacy of psychological interventions aimed at stress reduction compared to pharmacological treatments, analyzing their impact on attack frequency and quality of life. In this context, after analyzing 30 included studies, the results indicate a significant improvement in functional disability and the overall well-being of patients. Techniques such as mindfulness, biofeedback, and cognitive-behavioral therapy stand out, enabling patients to become significantly less dependent on analgesics, with recorded reductions in drug consumption of up to 65%. Evidence suggests that pain acceptance, increased self-efficacy, and the reduction of catastrophizing are key mechanisms for recovering daily functionality, even when attack frequency does not decrease drastically. In conclusion, integrating mental health care as a preventive option proves to be an effective strategy for reducing the total burden of the disease and pharmacological dependence.
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