Resumen :
La salud mental ha adquirido una creciente importancia en las
agendas sociales y académicas debido al aumento de trastornos
psicológicos. Este estudio presenta un análisis automatizado de
publicaciones sobre salud mental en Instagram entre 2019 y 2024,
explorando cómo Instagram ha evolucionado hacia un espacio clave
para la visibilidad y discusión de contenido relacionado con la salud
mental. Se examinan aspectos como los formatos, la longitud del
texto, el uso de hashtags y las interacciones generadas. Los resultados
revelan un crecimiento exponencial de publicaciones sobre salud
mental, con un aumento significativo en la longitud de los textos,
especialmente en las publicaciones con vídeos. Las imágenes son el
formato preferido en tanto que generan mayores niveles de
interacciones, y favorecen una narrativa más amplia en sus
publicaciones. Las interacciones a través de comentarios, que
requieren un mayor esfuerzo cognitivo, han disminuido en los
últimos años, especialmente en los formatos de video, lo que sugiere
una posible disminución de conversaciones profundas. Por último,
los hashtags que describen una enfermedad específica están asociados
a niveles más altos de interacción, superando, en general, a etiquetas
más genéricas; a excepción de 2024, cuando aparecen etiquetas
genéricas con un alcance importante. Este estudio subraya la
relevancia de Instagram como herramienta para visibilizar temas
sensibles y promover discusiones significativas en torno a la salud
mental, ofreciendo información que permite optimizar las estrategias
de comunicación digital orientadas a fomentar el bienestar
psicológico
Mental health has become increasingly important on social and
academic agendas due to the rise of psychological disorders. This
study presents an automated analysis of mental health posts on
Instagram between 2019 and 2024, exploring how Instagram has
evolved into a key space for the visibility and discussion of
mental health-related content. Aspects such as formats, text
length, use of hashtags and interactions generated are examined.
The results reveal an exponential growth of posts on mental
health, with a significant increase in text length, especially in
posts with videos. Images are the preferred format as they
generate higher levels of interactions and support more extensive
narrative in their posts. Interactions through comments, which
require more cognitive effort, have decreased in recent years,
especially in video formats, suggesting a possible decrease in
deep conversations. Finally, hashtags describing a specific disease
are associated with higher levels of interaction, generally
outperforming more generic tags; except for 2024, when generic
tags appear with significant reach. This study underlines the
relevance of Instagram as a tool to make sensitive topics visible
and promote meaningful discussions around mental health,
providing information that allows optimising digital
communication strategies aimed at promoting psychological
wellbeing
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