Resumen :
La Terapia Dialectico Conductual (TDC) es una intervención respaldada por una base empírica sólida, con numerosos estudios que avalan su eficacia, especialmente en pacientes con Trastorno Límite de la Personalidad
En el presente trabajo se valora la eficacia de la aplicación de los tres primeros módulos de la Terapia Dialéctico Conductual, para reducir las conductas autodestructivas (autolesiones, consumo de alcohol y marihuana) en una adolescente de 17 años con un Trastorno de la Personalidad Límite. La finalidad de la intervención fue que la paciente adquiriera habilidades de tolerancia al malestar y de regulación emocional y, disminuyese las conductas regulatorias disfuncionales.
Las tres grandes dimensiones que se trabajaron son, la mejora de la conciencia plena, para recuperar el control consciente sobre sus acciones; la tolerancia al malestar, para reducir la evitación experiencial y, la regulación emocional, donde se proporcionaron herramientas de regulación más alternativas y funcionales frente a las que llevaba a cabo hasta el momento (autolesiones, consumo de sustancias dañinas).
Tras la intervención, los resultados muestran una disminución significativa en la frecuencia e intensidad de uso de las estrategias de autorregulación más dañinas. Sin embargo, se concluye que es necesario continuar entrenando a la paciente en el uso eficaz de las habilidades adquiridas, con el objetivo de garantizar su consolidación, especialmente en situaciones de crisis.
Dialectical Behavior Therapy (DBT) is an intervention supported by a strong empirical foundation, with numerous studies demonstrating its efficacy, particularly in patients with borderline personality disorder (BPD).
This study evaluates the effectiveness of applying the first three modules of DBT to reduce self-destructive behaviors (self-harm, alcohol, and marijuana use) in a 17-year-old adolescent diagnosed with BPD. The aim of the intervention was to help the patient develop distress tolerance and emotional regulation skills while decreasing dysfunctional regulatory behaviors. The three key dimensions addressed were: mindfulness, to regain conscious control over actions; distress tolerance, to reduce experiential avoidance; and emotional regulation, by providing more functional and alternative regulatory tools compared to the previously used strategies (self-harm and substance abuse).
Post-intervention results indicate a significant reduction in the frequency and intensity of the most harmful self-regulation strategies. However, it is concluded that it is necessary to continue training the patient in the effective use of the acquired skills, with the aim of ensuring their consolidation, especially during crisis situations.
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