Resumen :
Se presenta un estudio pre-post, de caso único, de un joven varón de 15 años con
diagnóstico previo de autismo, que presenta sintomatología ansioso-depresiva. El
objetivo es evaluar el efecto de una intervención psicológica en la reducción de los
síntomas de los trastornos afectivos, mediante la comparación de las puntuaciones
obtenidas antes y después del tratamiento.
La intervención, estructurada en 10 sesiones, fue diseñada específicamente y
ajustada a las necesidades y características del paciente. Para ello, se aplicó un enfoque
integrador basado en la terapia cognitivo-conductual, que incluyó técnicas como
psicoeducación, entrenamiento en habilidades sociales, técnicas de relajación y
reestructuración cognitiva.
Los resultados muestran mejoras significativas en los signos de ansiedad y
depresión, así como en el funcionamiento general del adolescente. Sin embargo, la
persistencia de algunos síntomas, sugiere la necesidad de un tratamiento más prolongado,
así como la conveniencia de iniciar la intervención a edades tempranas en población
autista, con el fin de promover un desarrollo emocional y social más adaptativo.
Asimismo, los hallazgos del presente estudio destacan la relevancia de realizar
intervenciones individualizadas, que consideren las peculiaridades cognitivas y
emocionales propias del TEA, así como la utilidad de diseños de caso único para
comprender los procesos de cambio intraindividual.
A pre-post, single-case study is presented involving a 15-year-old male with a
prior diagnosis of autism who exhibits anxious and depressive symptomatology. The aim
of the study was to evaluate the effect of a psychological intervention on reducing
affective disorder symptoms, through the comparison of scores obtained before and after
the treatment.
The intervention, structured over 10 sessions, was specifically designed and
tailored to the patient’s needs and characteristics. It employed an integrative approach
based on cognitive-behavioral therapy, incorporating strategies such as psychoeducation,
social skills training, relaxation techniques, and cognitive restructuring.
The results show significant improvements in anxiety and depression symptoms,
as well as in the adolescent’s overall functioning. However, the persistence of certain
symptoms indicates the need for a longer-term intervention, as well as the advisability of
initiating treatment at earlier ages in autistic populations to foster more adaptive
emotional and social development.
Furthermore, the findings underscore the importance of individualized
interventions that take into account the cognitive and emotional particularities of ASD,
as well as the utility of single-case designs for understanding intra-individual change
processes.
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