Resumen :
Introducción: el envejecimiento poblacional ha incrementado la demanda de cuidados de larga duración, consolidando a las residencias como nodos asistenciales clave. Sin embargo, este modelo se sostiene sobre estructuras laborales precarizadas, especialmente para el personal auxiliar de enfermería, que se enfrenta a una elevada exposición a riesgos ergonómicos.
Metodología: se realizó una revisión narrativa crítica de literatura científica, normativa y técnica sobre ergonomía en el ámbito sociosanitario. La búsqueda incluyó bases de datos biomédicas y documentos institucionales, priorizando trabajos aplicables al contexto de las residencias españolas.
Resultados: los auxiliares de enfermería presentan una prevalencia de trastornos musculoesqueléticos superior al 60 %. Los factores más relevantes son la manipulación manual de pacientes, posturas forzadas, repetitividad de tareas, escasez de recursos técnicos y organización deficitaria del trabajo. La evidencia respalda la eficacia de intervenciones combinadas (formativas, técnicas y organizativas), aunque su implementación real está limitada por barreras estructurales, como la escasa implicación institucional, la ausencia de ergonomía participativa y la falta de vigilancia efectiva.
Conclusiones: la prevención ergonómica en residencias no puede abordarse como un añadido técnico, sino como una exigencia estructural del sistema de cuidados. Integrar la ergonomía en la cultura institucional, dotar de recursos adecuados y garantizar la participación del personal asistencial son condiciones imprescindibles para transformar la realidad laboral del sector.
Introduction: Population ageing has led to an increased demand for long-term care, positioning nursing homes as key pillars of elder care. However, this model is sustained by precarious working conditions, especially for nursing assistants, who are highly exposed to ergonomic risks.
Methods: A narrative review was conducted to critically examine scientific literature, regulatory frameworks, and technical documents related to ergonomics in the social care sector. Sources included biomedical databases and official institutional reports, with emphasis on evidence applicable to the Spanish residential context.
Results: Over 60% of nursing assistants report musculoskeletal disorders, mainly due to manual patient handling, awkward postures, repetitive tasks, lack of assistive equipment, and poor work organization. Although combined interventions (training, equipment, organizational changes) are effective, their real-world implementation is hindered by structural barriers such as low institutional engagement, limited worker participation, and insufficient regulatory enforcement.
Conclusions: Ergonomic prevention in nursing homes must be treated not as a technical add-on but as a structural requirement of the care system. Embedding ergonomics into institutional culture, allocating adequate resources, and ensuring frontline worker participation are essential to improving occupational health and care quality.
|