Resumen :
La obesidad y las alteraciones en la composición corporal se han relacionado frecuentemente con un mayor riesgo de deterioro cognitivo, aunque la evidencia científica no siempre es consistente. Por ello, este trabajo investigó cómo se relacionan el porcentaje de masa grasa, masa magra e índice de grasa visceral con el rendimiento cognitivo en varios dominios, específicamente en adultos mayores sin deterioro cognitivo diagnosticado.
Empleamos un diseño observacional transversal con 45 participantes (55-82 años; 58% mujeres). La composición corporal se midió mediante bioimpedancia segmentaria TANITA, mientras que aplicamos una batería neuropsicológica estandarizada que incluyó CERAD (memoria verbal/visual y fluencia verbal), SDMT y TMT-A (velocidad de procesamiento), TMT-B (función ejecutiva) y Letras-Números (memoria de trabajo). Los análisis estadísticos comprendieron descriptivos, correlaciones de Spearman y regresiones lineales múltiples ajustadas por edad, sexo y escolaridad.
Respecto a los resultados, las correlaciones de Spearman mostraron relaciones muy débiles entre composición corporal y cognición (todas |Rho| < 0.20; p > 0.20). En las regresiones, la gran mayoría de los indicadores corporales no se asociaron significativamente con el rendimiento cognitivo. Sin embargo, el índice de grasa visceral se relacionó paradójicamente con mejor velocidad de procesamiento (TMT-A: B = -1.939; p = 0.015). Por el contrario, la edad empeoró consistentemente el rendimiento en SDMT y TMT, mientras que la escolaridad mejoró múltiples dominios. Estos hallazgos sugieren que, en adultos mayores cognitivamente sanos con perfiles corporales moderados, la edad y la educación parecen influir más que la composición corporal en el rendimiento cognitivo.
Obesity and alterations in body composition have frequently been associated with an increased risk of cognitive decline, although available scientific evidence remains inconsistent. This study examined the associations between percentage of fat mass, lean mass, and visceral fat index and cognitive performance across multiple domains in older adults without diagnosed cognitive impairment.
A cross-sectional observational study was conducted with 45 participants (55–82 years; 58% women). Body composition was assessed using segmental bioelectrical impedance analysis (TANITA). A standardized neuropsychological battery was administered, including CERAD (verbal and visual memory, verbal fluency), the SDMT and TMT-A (processing speed), the TMT-B (executive function), and Letter–Number Sequencing (working memory). Statistical analyses included descriptive statistics, Spearman correlations, and multiple linear regression models adjusted for age, sex, and education.
Spearman correlations revealed very weak associations between body composition measures and cognitive performance (all |Rho| < 0.20; p > 0.20). In regression analyses, most body composition indicators were not significantly associated with cognitive outcomes. However, visceral fat index was negatively associated with TMT-A completion time, indicating faster processing speed (B = −1.939; p =0 .015). In contrast, age was consistently associated with poorer performance on the SDMT and TMT, whereas higher education was associated with better performance across several cognitive domains.
These findings suggest that, among cognitively healthy older adults with moderate body composition profiles, age and education exert a stronger influence on cognitive performance than body composition.
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