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dc.contributor.advisorMartínez Cantó, Alicia-
dc.contributor.authorGonzález Mas, Carlos-
dc.contributor.otherDepartamentos de la UMH::Ciencias del Deportees_ES
dc.date.accessioned2026-09-25T14:26:30Z-
dc.date.available2026-09-25T14:26:30Z-
dc.date.created2026-06-
dc.identifier.urihttps://hdl.handle.net/11000/40820-
dc.description.abstractEn la actualidad, el mundo está experimentando una transformación demográfica. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), se estima que para el año 2050, la población mundial de personas de 60 años o más se duplicará, pasando de 1100 millones en 2020 a 2100 millones. Este proceso se debe a que aumenta la esperanza de vida mientras que disminuye la tasa de natalidad. Europa es una de las regiones más envejecidas del mundo y en el caso de España, se prevé que será uno de los países con mayor porcentaje de personas mayores en las próximas décadas (Organización Mundial de la Salud, 2022). Esta población experimenta varios cambios en el organismo que influyen en la calidad de vida y autonomía causados por el envejecimiento. Con el envejecimiento se produce una pérdida de fibras musculares rápidas, lo que disminuye la potencia y por lo tanto la capacidad de reaccionar rápidamente ante un estímulo. La falta de fuerza, sobre todo en miembros inferiores, aumenta de manera significativa el riesgo de caídas en esta población (Lars Larsson et al., 2019). La disminución de masa muscular producida por el envejecimiento provoca una disminución de la densidad mineral ósea (DMO), pudiendo derivar en patologías como la osteoporosis (Yu et al., 2023). Por otro lado, la capacidad del corazón y de los pulmones para suministrar oxígeno a los músculos también disminuye. Esto provoca que el adulto mayor se fatigue más rápido al desplazarse, lo que limita su capacidad para realizar distancias cortas o salir de casa (Guerra, 2017). Las capacidades físicas mencionadas anteriormente disminuyen inevitablemente por la edad, pero el estilo de vida inactivo que mantienen la mayoría de los adultos mayores provoca la aceleración de este proceso o incluso deriva en patologías más graves, como la sarcopenia (McPhee et al., 2016). El sedentarismo provoca en el adulto mayor una pérdida de fuerza, ya que al no someter al músculo a un estímulo la pérdida de fuerza y de masa muscular es más rápida (Wall et al., 2013). Por causas relacionadas con el envejecimiento se produce una pérdida de densidad mineral ósea (DMO) porque hay mayor trabajo de los osteoclastos, pero esto se podría frenar o reducir con ejercicio de impacto (Daly et al., 2019). Además, la falta de actividad cardiovascular provoca que el volumen sistólico (VS) y la cantidad de mitocondrias sea menor, por lo que los adultos mayores experimentan fatiga ante esfuerzos mínimos (Mujika & Padilla, 2001). Para resumir, no hay una causa aislada que provoque una disminución en la capacidad física del adulto mayor, sino que se combina la falta de actividad con el deterioro producido por el envejecimiento. Los adultos mayores al tener menos resistencia deciden reducir su movimiento y tener un estilo de vida sedentario, lo que provoca debilidad a nivel muscular y óseo. El resultado de esto es que el adulto mayor pierde la capacidad de realizar las actividades básicas de la vida diaria (ABVD) y acaba en un estado de fragilidad (Clegg, 2013). Aunque el envejecimiento y el sedentarismo provocan un deterioro en la salud, sabemos que el ejercicio físico es una de las herramientas no invasivas más eficientes para prevenir este estado de fragilidad (Cadore et al., 2013). El sedentarismo provoca la reducción de masa muscular y ósea, pero con el entrenamiento de fuerza se consigue el estímulo necesario para revertir este proceso, ya que este tipo de entrenamiento permite generar la tensión mecánica necesaria para recuperar las fibras rápidas (tipo II), y genera un impacto a nivel óseo que permite la estimulación de los osteoblastos para aumentar la densidad mineral ósea (Massini et al., 2022). Por otro lado, el componente aeróbico revierte la pérdida de capilarización y falta de mitocondrias causadas por la inactividad. Esto mejora el consumo de oxígeno máximo (VO2 máx) y la salud cardiovascular (Rimkute et al., 2018).es_ES
dc.formatapplication/pdfes_ES
dc.format.extent26es_ES
dc.language.isospaes_ES
dc.publisherUniversidad Miguel Hernández de Elchees_ES
dc.rightsinfo:eu-repo/semantics/openAccesses_ES
dc.rights.urihttp://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/4.0/*
dc.subjectconcurent traininges_ES
dc.subjectquality lifees_ES
dc.subjectbody compositiones_ES
dc.subjectolder adultses_ES
dc.subject.otherCDU::7 - Bellas artes::79 - Diversiones. Espectáculos. Cine. Teatro. Danza. Juegos.Deporteses_ES
dc.titleEfectos del entrenamiento concurrente en adultos mayoreses_ES
dc.typeinfo:eu-repo/semantics/bachelorThesises_ES
Aparece en las colecciones:
TFG - CC. de la Actividad Física y el Deporte


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