Resumen :
Los trastornos de la conducta alimentaria constituyen un problema de salud mental grave, asociado a deterioro físico, psicológico y social. En los últimos años, ha aumentado el interés por las terapias contextuales, entre ellas la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT), debido a su abordaje de procesos como la evitación experiencial, la inflexibilidad psicológica y la conducta orientada a valores. El presente estudio tuvo como objetivo realizar una revisión sistemática sobre las intervenciones basadas en ACT en personas con trastornos de la conducta alimentaria, actualizando la revisión previa de Onnink et al. (2022). La revisión se llevó a cabo siguiendo el protocolo PRISMA, mediante las bases de datos PubMed, PsycInfo y Web of Science. Tras el proceso de cribado, se incluyeron cinco artículos publicados entre febrero de 2022 y mayo de 2026. Los resultados mostraron mejoras en sintomatología alimentaria, episodios de atracón, malestar psicológico y variables relacionadas con procesos de ACT. No obstante, la evidencia continúa siendo escasa, heterogénea y metodológicamente limitada. Finalmente, los hallazgos sugieren que ACT puede ser un enfoque prometedor en el abordaje de los TCA, aunque se requieren estudios más rigurosos.
Eating disorders constitute a serious mental health problem, associated with physical, psychological and social impairment. In recent years, there has been growing interest in contextual therapies, including Acceptance and Commitment Therapy (ACT), due to their focus on processes such as experiential avoidance, psychological inflexibility and value-oriented behaviour. The aim of this study was to conduct a systematic review of ACT-based interventions in people with eating disorders, updating the previous review by Onnink et al. (2022). The review was carried out in accordance with the PRISMA protocol, using the PubMed, PsycInfo and Web of Science databases. Following the screening process, five articles published between February 2022 and May 2026 were included. The results showed improvements in eating symptoms, binge-eating episodes, psychological distress and variables related to ACT processes. However, the evidence remains scarce, heterogeneous and methodologically limited. Finally, the findings suggest that ACT may be a promising approach to treating EDs, although more rigorous studies are required.
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