Resumen :
A pesar de la innegable importancia de los fenómenos clusterización e internacionalización la literatura que se ocupa de su interacción, es escasa, en particular, la que relaciona la influencia de los clusters industriales con la performance del proceso de internacionalización de la empresa (Becchetti y Rossi, 2000; Bugamelli e Infante, 2002; Chiarvesio et al. 2003; 2003; Karlsen y Nordhus, 2011; Puig y Debón, 2004; Zen et al., 2011; Zyglidopoulos et al., 2006). Existe abundante evidencia empírica sobre las ventajas competitivas de los clusters industriales (ej., Bell, 2005; Porter, 1998), pero no de la relación entre dichas ventajas y la performance internacional de las empresas miembro (Maccarini et al., 2003; Pla y Puig, 2009).
Por otro lado, se centra el debate en el contexto de la pyme, que representan la mayor parte del tejido empresarial español y europeo (1), para las que la globalización configura un nuevo marco para la competitividad (Audretsch, 2003). Dichas organizaciones tienen una serie de ventajas (2) y desventajas competitivas para afrontar la competencia nacional e internacional.
Tradicionalmente, se ha señalado la falta de recursos (humanos, financieros), de experiencia o de información sobre los mercados extranjeros, como barreras a las que estas empresas se enfrentan en su proceso de internacionalización (Buckley, 1989). En este contexto, diversos estudios han destacado el papel de las alianzas y estrategias de red en la expansión geográfica de la pyme, ya que representan una opción estratégica que hace que el pequeño tamaño y las consiguientes limitaciones de recursos, sea compatible con una amplia proyección internacional (Urban y Vendemini, 1992).
Algunos de los motivos que pueden llevar a estas empresas, que aspiran a desarrollar una actividad internacional, a integrar un cluster son: acceso a información internacional y a una red de relaciones (Pyke et al.,1990), oportunidad de desarrollar proyectos con juntos de I + D (Bell, 2005), o aprovechar el papel facilitador y de refuerzo en la internacionalización de sus miembros (Molina-Morales, 2001). Así, el cluster proporciona información y ayuda a sus miembros para construir o enriquecer su red de relaciones, procurando recursos para evolucionar más rápidamente en el proceso de internacionalización (Karlsen y Nordhus, 2011).
Dadas estas ventajas, se plantea la siguiente cuestión de investigación: cómo pertenecer a un cluster influye en el proceso de internacionalización de la empresa, concretamente: ¿es un factor determinante para aquellas empresas que siguen un proceso de internacionalización acelerado o empresas born global?
Para contrastar estas cuestiones, se analiza de forma exploratoria una muestra de pymes españolas, de distintos sectores de actividad, con diversos patrones de internacionalización. Por un lado, se identifican las empresas ubicadas en clusters industriales (ver Boix y Galletto, 2006), y por otro, se segmentan las empresas en dos grupos, según el carácter gradual o acelerado de su proceso de internacionalización. Para ello, se definen cuatro variables que determinarán “el grado de internacionalización” de la empresa o, su carácter gradual o born global.
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